martes, 13 de julio de 2010

La tecnología no es para el fútbol


¿Qué es esta ridiculez de usar un video para ver si la pelotita entró? Por favor, señores, basta de pavadas. A llorar a la iglesia, se dice en Lomas del Mirador. Imaginen pedirle a un pibe en el potrero: “Rulo, pará. La circunsferencia del balón tiene que traspasar totalmente la línea de meta. Veamos la repetición”. ¡Qué estupidez tan grande! El gol se cobra o no se cobra. A lo sumo se discute y se le da la razón al más guapo. Se saca del medio y el partido sigue, porque los pingos se ven en la cancha. La tecnología está muy linda para el tenis, pero el fútbol es otra cosa.
Más de un ignorante dirá que no puedo comparar un potrero de Lomas del Mirador con el Soccer City de Sudáfrica. Permítanme ilustrarlos, señores: ¡es lo mismo! El Mundial es un gran potrero, la esencia de la canchita de la plaza en otra dimensión. Es la proyección del pedazo de tierra que está enfrente de su casa. Si mañana meten el telebín para definir las jugadas dudosas, se mata la ilusión de miles de pibes. ¿A qué juegan al otro día? Espero que entiendan la verdad que esconde lo que les explico, porque Gambertti no habla sólo de fútbol, como dicen por ahí. Gambertti habla de la vida.
Si así y todo no lo comprenden, voy un pasito más allá. Señores, hay camisetas pesadas y camisetas livianas. Y eso está bien, porque la historia se escribe en la cancha. ¿Se imaginan campeón a Eslovaquia? Por Dios, los árbitros seguirán favoreciendo a los grandes, y debe ser así. Los equipos chicos tendrían que agradecerlo, porque les da lugar a las excusas y a creer que están cerca de los que mandan. Si México perdía 5 a 0 con Argentina sin ningún gol en orsai, ¿de qué se disfrazarían ahora? Por lo menos así pueden decir que los robaron y tantas huevadas más. Porque lo chaparritos deberían aceptar sus limitaciones y colgarse del travesaño en vez de salir a jugar como si fueran Brasil.
Lo mismo los ingleses, que se comieron cuatro contra los del asqueroso Jota Low. Lo justo hubiese sido que le besaran las manos al uruguayo (a la Gorda Matilde no le gusta que sea grosero), que si no fuera por él los estarían cagando a piedrazos en el aeropuerto.
Ahora, si la FIFA llegara a cambiar algo, al otro día mando una carta a Zurich. Porque en aquel fatídico 6 a 1 contra Ituzaingó, cuando dirigía a la séptima de Laferrere, a los cinco minutos le dieron un lateral a ellos que era para nosotros. Fue en la mitad de la cancha, es cierto, pero de ese saque de manos vino el 1 a 0 para Ituzaingó. Y con esto de los videos pediría la nulidad del partido; porque digan lo que digan, sin ese lateral no nos habrían embocado el primero, el que cambió el rumbo del encuentro y me desmoralizó a los pibes. ¿El resultado hubiese sido otro sin ese lateral? No lo sé; déjenme creer que sí. Estoy en todo mi derecho.
Hasta la próxima

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