
No puedo comenzar estas líneas sin antes pedir disculpas. El texto estaba semi listo desde hace una semana, porque la victoria de Suiza ante España era tan evidente que el marco general para esta columna ya estaba dado desde antes del pitazo inicial. Es más, hasta el score final era casi un hecho. Si demoré más de la cuenta en postear, es porque mi celular no paró de sonar en toda la mañana.
Primero de Tristán Suárez, ofreciéndome el cargo para la tercera cuando el partido seguía cero a cero. Después, con el gol del Negro Fernandes, redoblaron las apuestas: Los Andes, Chaco For Ever, Brown de Adrogué, River de San Andrés de Giles y otros grandes clubes querían que me calzara el buzo de su primer equipo. También me pedían como panelista para todos los programas de televisión. Hasta me ofrecieron a las pulposas vedettes y el viaje a un all inclusive de Sudáfrica por lo que resta del torneo para que firmara contrato. Pero, ¿saben qué, señores?, Gambertti no se vende a los ignorantes por un puñado de pesos o un par de modelos de plástico. Seguirá exclusivamente en este espacio y sólo aceptará un nuevo desafío en Laferrere, por razones ya explicadas. Y desde ya, seguirá con la Gorda Matilde, en las buenas y en las malas.
Volviendo a lo que nos atañe, sigo sin entender cómo un acierto tan sencillo -que el candidato era Suiza y no España- toma tanta trascendencia. Suiza tiene el fuego sagrado del cero en arco propio. Es más, a partir de hoy tiene un nuevo récord: es el equipo con más minutos de valla invicta de la historia de los mundiales. Y España, con su tiki tiki, no tenía chances siquiera de hacer un gol.
Pero tanto sabelotodo con micrófono ensalzaba a los gallegos fracasados que hicieron creer a más de uno que España era el nuevo cuco. ¡Sí, un cuco por lo mal que defienden! Y ahora tratan de poner excusas, de hablar mal de la albirroja. Que el espectáculo, el arte y tantas pavadas. Señores, el que quiere arte va al museo. El que quiere espectáculo va al teatro. El que quiere fútbol mira a Suiza.
Después están los matemáticos que te tiran todas las estadísticas encima, como si eso explicara algo. Está claro que esos pibes nunca patearon una pelota de fútbol. Leyeron un librito de táctica y ahora creen que saben. Aprendan: el índice de efectividad de pases sirve para el básquet, pero no para el balompié. En esta misma página está la “cobertura full” de los partidos. Muy bonita por cierto; pero a quién le importa que España haya dado 335 pases correctos contra apenas 68 de Suiza. O la victoria moral de los gaitas de 13 tiros al arco contra 4 de Suiza o los 11 corners a favor contra 2. Señores, miren lo importante: en Suiza, la efectividad del arquero fue 100% y ningún jugador alpino cayó en off side. Arco clausurado y visión táctica, el resumen del fútbol que le gusta a la gente. Aunque, por supuesto, los únicos números que sirven para el análisis son dos: 1 – 0. No hace falta aclarar que hablo de la cantidad de goles por bando.
Ahora, lejos de la euforia, hay cosas que los muchachos van a tener que mejorar si quieren llegar lejos. Voy a ser esquemático, para no confundir:
1) Festejos desmedidos: una victoria ante un rival menor no puede enceguecer a los jugadores. Que compren buzones los hinchas medios, pero no los verdaderos protagonistas. No puede ser que canten “...porque este año, desde los alpes, desde los alpes, salió el nuevo campeón...”. Una locura.
2) Pelota en el palo: a veinte del final un avance de Suiza casi termina en el 2 a 0 que hubiese clausurado la historia. Todos hablaban de que ese tiro que pegó en el poste. Pocos se fijaron en el contragolpe que casi termina en empate. Enseñanza: cuidado con las emociones, una confianza desmedida tampoco es buena. El suizo debería haber llevado la pelota al banderín del corner y defenderla ahí a capa y espada. Es preferible aguantar el 1 a 0 que arriesgar por una diferencia mayor. Todas las victorias valen tres puntos.
3) Cambios: el técnico, mi amigo Otto, de encumbrada trayectoria, no trabajó bien los reemplazos. Los jugadores que salen deben irse al rincón más lejano de su compañero que está por ingresar. Esos segundos son de oro. En esta misma línea, le faltó acalambrados y fingir lesiones cuando las papas quemaban. Bien por el arquero que usó el recurso de la tarjeta amarilla para demorar treinta segundos.
En fin, son cositas a mejorar de cara al partido con Chile, donde está uno de los mejores estrategas. Bielsa no es el gordito de Del Bosque. Pero ojo, porque también peca de ofensivo.
Para cerrar, y que se pongan a leer al gordo Quique: no me vengan a decir que sé de fútbol por el resultado de Suiza – España. Señores, Gambertti la sabe lunga desde hace mucho. Por algo es DT, aunque trabaje de obrero metalúrgico. Se los avisó en el primer post.
Primero de Tristán Suárez, ofreciéndome el cargo para la tercera cuando el partido seguía cero a cero. Después, con el gol del Negro Fernandes, redoblaron las apuestas: Los Andes, Chaco For Ever, Brown de Adrogué, River de San Andrés de Giles y otros grandes clubes querían que me calzara el buzo de su primer equipo. También me pedían como panelista para todos los programas de televisión. Hasta me ofrecieron a las pulposas vedettes y el viaje a un all inclusive de Sudáfrica por lo que resta del torneo para que firmara contrato. Pero, ¿saben qué, señores?, Gambertti no se vende a los ignorantes por un puñado de pesos o un par de modelos de plástico. Seguirá exclusivamente en este espacio y sólo aceptará un nuevo desafío en Laferrere, por razones ya explicadas. Y desde ya, seguirá con la Gorda Matilde, en las buenas y en las malas.
Volviendo a lo que nos atañe, sigo sin entender cómo un acierto tan sencillo -que el candidato era Suiza y no España- toma tanta trascendencia. Suiza tiene el fuego sagrado del cero en arco propio. Es más, a partir de hoy tiene un nuevo récord: es el equipo con más minutos de valla invicta de la historia de los mundiales. Y España, con su tiki tiki, no tenía chances siquiera de hacer un gol.
Pero tanto sabelotodo con micrófono ensalzaba a los gallegos fracasados que hicieron creer a más de uno que España era el nuevo cuco. ¡Sí, un cuco por lo mal que defienden! Y ahora tratan de poner excusas, de hablar mal de la albirroja. Que el espectáculo, el arte y tantas pavadas. Señores, el que quiere arte va al museo. El que quiere espectáculo va al teatro. El que quiere fútbol mira a Suiza.
Después están los matemáticos que te tiran todas las estadísticas encima, como si eso explicara algo. Está claro que esos pibes nunca patearon una pelota de fútbol. Leyeron un librito de táctica y ahora creen que saben. Aprendan: el índice de efectividad de pases sirve para el básquet, pero no para el balompié. En esta misma página está la “cobertura full” de los partidos. Muy bonita por cierto; pero a quién le importa que España haya dado 335 pases correctos contra apenas 68 de Suiza. O la victoria moral de los gaitas de 13 tiros al arco contra 4 de Suiza o los 11 corners a favor contra 2. Señores, miren lo importante: en Suiza, la efectividad del arquero fue 100% y ningún jugador alpino cayó en off side. Arco clausurado y visión táctica, el resumen del fútbol que le gusta a la gente. Aunque, por supuesto, los únicos números que sirven para el análisis son dos: 1 – 0. No hace falta aclarar que hablo de la cantidad de goles por bando.
Ahora, lejos de la euforia, hay cosas que los muchachos van a tener que mejorar si quieren llegar lejos. Voy a ser esquemático, para no confundir:
1) Festejos desmedidos: una victoria ante un rival menor no puede enceguecer a los jugadores. Que compren buzones los hinchas medios, pero no los verdaderos protagonistas. No puede ser que canten “...porque este año, desde los alpes, desde los alpes, salió el nuevo campeón...”. Una locura.
2) Pelota en el palo: a veinte del final un avance de Suiza casi termina en el 2 a 0 que hubiese clausurado la historia. Todos hablaban de que ese tiro que pegó en el poste. Pocos se fijaron en el contragolpe que casi termina en empate. Enseñanza: cuidado con las emociones, una confianza desmedida tampoco es buena. El suizo debería haber llevado la pelota al banderín del corner y defenderla ahí a capa y espada. Es preferible aguantar el 1 a 0 que arriesgar por una diferencia mayor. Todas las victorias valen tres puntos.
3) Cambios: el técnico, mi amigo Otto, de encumbrada trayectoria, no trabajó bien los reemplazos. Los jugadores que salen deben irse al rincón más lejano de su compañero que está por ingresar. Esos segundos son de oro. En esta misma línea, le faltó acalambrados y fingir lesiones cuando las papas quemaban. Bien por el arquero que usó el recurso de la tarjeta amarilla para demorar treinta segundos.
En fin, son cositas a mejorar de cara al partido con Chile, donde está uno de los mejores estrategas. Bielsa no es el gordito de Del Bosque. Pero ojo, porque también peca de ofensivo.
Para cerrar, y que se pongan a leer al gordo Quique: no me vengan a decir que sé de fútbol por el resultado de Suiza – España. Señores, Gambertti la sabe lunga desde hace mucho. Por algo es DT, aunque trabaje de obrero metalúrgico. Se los avisó en el primer post.
Hasta la próxima
RIVAL MENOR?????? JAJAJAJAJAJAJAJJAJA
ResponderEliminarINÚTIL!!!
ARGENTINA JUEGA MEJOR JAJAJAJAJAJAJAJAAJ Y SOBRE TODO SUIZA JAJAJAJAJAJAJAJ
LAMECULOS ENVIDIOSO!!!!!