martes, 13 de julio de 2010

Gambertti no se despide


Señores, sabrán disculpar las demoras en este post. Una semana es mucho tiempo. Resulta que después de la eliminación de Argentina me retiré, como los grandes, a un parador exclusivo para alejarme del ruido y de la presión de los medios. Este post, que tiene gusto a despedida –ya verán que no lo es tanto-, requería de mayor reflexión que los anteriores.
Entonces, arreglé con el supervisor de la fábrica para tomarme una semana de vacaciones de forma anticipada, armé la valija, puse en marcha el Falcon y nos fuimos con la Gorda Matilde, Pascualito Jr. y mi otro hijo, Salvador Pascual, a un duplex en Mar del Tuyú, que en esta época es barato y reina la misma soledad que me dijeron que existe en las islas del Caribe.
Señores: para respetar la costumbre de no hablar de los grandes temas, ya comentados en todos los programas de radio y televisión, prefiero evitar el partido decisivo y centrarme en otras cuestiones. Eso sí, no logré pensar demasiado porque los pibes me rompieron las pelotas durante los cinco días que estuvimos en la casita de calle 2 y 68. O sea, no esperen las grandes enseñanzas que les dejé en este mes maravilloso. Seré práctico.
Empiezo por un resumen futbolístico: Gambertti tenía razón, a esta altura está claro. Puso el ojo en dos equipos que la prensa no tenía en cuenta y demostró que la sabe lunga. El primero, Suiza, le ganó con claridad y holgura al campeón, al supuesto mejor equipo del torneo. Además, consiguió algo más importante que un título. Porque el campeón se renueva cada cuatro años, pero deberán pasar largas décadas para superar el récord de 559 minutos con la valla invicta. Los suizos esto lo saben y privilegiaron la gloria eterna a los laureles circunstanciales. Por supuesto, los bilardistas como yo o mi amigo personal Carlos Timoteo Griguol, a quien de paso saludo y le recuerdo que tenemos un café pendiente desde hace diez años, le agregamos un valor adicional, porque el cero en arco propio es el punto más virtuoso de este deporte.
Uruguay -que no por nada es “La Suiza de Sudamérica”- tuvo su mejor Mundial en 50 años y cayó contra mejores individualidades de forma ajustada. Igual, déjenme decirles que si mi amigo Tabárez me hubiese escuchado habría llegado aún más lejos. Porque de haber puesto defensores más feos, los holandeses y alemanes no se habrían animado a meterles tres. Esto lo supo el gordito Del Bosque cuando decidió incluir a la carreta de Puyol entre sus once. Y mal no le fue.
Ahora me meteré en un tema más espinoso, ligado a la despedida. Les voy a contar una infidencia: por los ruegos que recibí de los vecinos y los lectores, me presenté ante la patronal para arreglar mi continuidad como columnista de este medio. Me llevé la carpetita para explicarles mis aciertos y reclamar una suba en el contrato de cara al torneo local. ¿Saben qué me respondieron, señores? Que siga en la metalúrgica y que no vuelva a pisar el edificio, donde religiosamente llegaba con mis manuscritos después de cada partido importante. Y para eso debía tomarme el 4 y viajar como dos horas. Pero lo hacía igual. Porque salvo una vez que dicté de forma telefónica palabra por palabra a un escibra, el resto de las veces fui con las Rivadavia a rayas hasta la redacción de la Internet.
Pero por suerte mi hijo mayor, Salvador Pascual, me avivó: “Papá, hoy lo que camina son los emprendimientos personales”. Y el pibe me armó un blog y me creó un mail.
Tomen nota, señores: http://www.lasabelunga.blogspot.com/ . También pueden escribirme a pascualgambertti@hotmail.com.ar. No lloren, los espero allí.
Hasta la próxima

1 comentario:

  1. No tienes ni puta idea de fútbol!!!! envidioso a comerse sus palabras, no me extraña que no te fiche nadie con lo malo q eres, decir q suiza es la mejor jajajajajajajajajajajaj!!!!!!
    España campeona!!!!!!!!!!! jajajajajajajaja Del Bosque el mejor!!!
    REPITO Y BIEN ALTO NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ES UN BALÓN INÚTILLLLLLLLL

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